Más del 70% de los incendios que registran las aseguradoras se producen en el hogar. Las causas más habituales de los incendios que se producen en viviendas suelen tener origen eléctrico, fuentes de calor, estufas o chimeneas, cigarrillos y fósforos, cocinas, velas, etc… Un fuego descontrolado puede llegar a destruir completamente una vivienda y poner en riesgo la vida de sus habitantes aunque afortunadamente la mayoría de los incendios se controlan o extinguen rápidamente en sus fases iniciales sin que estos lleguen a producir víctimas mortales o grandes daños materiales.

No obstante, una buena prevención basada en los pasos que se exponen a continuación te ayudará a evitar que tu hogar se vea involucrado en un incendio.

Consejos básicos para prevenir incendios:

  • Mantener alejadas las estufas y los calentadores de gas al menos a un metro distancia de objetos que puedan quemarse, como tapicerías, cortinas, ropa tendida, etc.
  • Nunca dejar encendidas velas sin vigilancia o mientras se duerme.
  • Mantener cerillas y encendedores fuera del alcance de los niños.
  • Antes de salir de casa o de acostarse, comprobar que no está encendido ningún aparato que pueda originar un incendio (como estufas o fogones), así como velas y otros elementos incandescentes.
  • Si hay cocina de gas, cerrar la llave de paso cuando se termine de cocinar y siempre que se salga de casa.
  • No sobrecargar los enchufes con regletas múltiples, especialmente con aparatos de gran consumo.
  • Revisar la instalación eléctrica periódicamente y arreglar cualquier desperfecto que haya en enchufes y cables nada más detectarlo.
  • No utilizar ningún aparato eléctrico en mal estado.
  • No reparar ni manipular instalaciones eléctricas o aparatos eléctricos si saber lo que se hace. Incluso para cambiar una bombilla hay que tener en cuenta medida básicas de seguridad.
  • No fumar en la cama. Tampoco fumar en el sillón o en sofá si se está somnoliento. Asegurarse de que las colillas quedan bien apagadas y tirarlas siempre primero en un cenicero para evitar que una chispa prenda algún elemento inflamable.

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