Se sabe que en el año 2018, en España, un total de 123 personas fallecieron durante o a causa del fuego. Por eso, cuando se trata de su casa, apartamento, oficina o tienda es importante saber por qué y cómo suceden este tipo de hechos. Esta información es crucial para prevenir los incendios y, en caso de que ocurrieran, comprender cómo se extinguen e incluso cómo evitar que se agrave la situación. Veamos cuál es la causa de las deflagraciones y cómo prevenirlas.

El «triángulo del fuego», que en ocasiones también es conocido como el triángulo de la combustión, es un modelo sencillo y muy antiguo desarrollado para explicar el origen de la mayoría de las deflagraciones. Según este planteamiento, para que haya un incendio deben aparecer los siguientes tres elementos:

  • Combustible. Se trata del elemento (gaseoso, líquido o sólido) que sufre el proceso de la oxidación. Por ejemplo: gasolina, queroseno, alcohol, aceite vegetal, gas natural, madera, carbón, etc.
  • Comburente. Este es el material oxidante; es decir, el que provoca la oxidación. En esta lista encontramos al ozono u oxígeno triatómico, el peróxido de hidrógeno o agua oxigenada, los hipocloritos, los permanganatos, la familia de los halógenos y otros más. Sin embargo, el comburente más conocido presente en prácticamente el 100% de los siniestros inflamables o explosivos, es el oxígeno.
  • Calor. Este aporta la energía de activación necesaria para que se inicie la reacción química en un cierto período de tiempo y dentro de un área determinada. Su participación también es importante para mantener encendidas las llamas y facilitar su propagación.

¿A qué se denomina el tetraedro del fuego?

Pasamos aquí de una figura plana (triángulo) a un sólido geométrico (tetraedro). Este cuerpo tridimensional o poliedro posee cuatro caras triangulares, seis lados o aristas y cuatro vértices, lo que nos recuerda a una pirámide de base no cuadrada.

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