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Ozono3

El humo producido en un incendio está compuesto por gases y partículas muy pequeñas que son producto de la combustión de los materiales que se queman. Dicha combinación es tóxica para el ser humano y, en consecuencia, perjudicial para cualquier persona.

Su impacto en la salud puede manifestarse de diversas formas. Por lo general, los efectos son leves y los más frecuentes son tos, ardor en los ojos, aceleración del ritmo cardíaco e irritación en la garganta. Pero, además, se pueden producir otras complicaciones que afectan al sistema respiratorio.

Riesgos de la inhalación del humo de un incendio

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud señala que los incendios producen «repercusiones sanitarias crónicas». Entre los padecimientos severos que se pueden derivar de la exposición al humo, la OMS destaca: el «aumento del riesgo cancerígeno, neumopatía crónica y disminución de la esperanza de vida».

Otro aspecto que debemos tener en cuenta es que algunas personas son más propensas a padecer enfermedades y a sufrir las consecuencias de la inhalación del humo que otras. Entre ellas podemos mencionar a:

  • Personas con problemas respiratorios o cardíacos.
  • Niños, adolescentes y ancianos.
  • Mujeres embarazadas.
  • Personas diabéticas.

Si una persona que se encuentre en alguna de dichas condiciones inhala el humo de un incendio, debemos ofrecerles protección prioritaria y atención inmediata. El examen médico debe realizarse aunque no se experimenten síntomas agudos.

Volver a casa después de un incendio: el riesgo no termina al apagarse el fuego

Una vez apagado el incendio, el humo deja en la vivienda o el local hollín y residuos de la combustión en paredes, techos, muebles, textiles y conductos. Estos restos pueden seguir desprendiendo partículas y olor durante semanas si no se eliminan bien.

  • Si alguien tiene dificultad para respirar, dolor en el pecho o mareo, llame al 112 y no espere a que pase.
  • Entre en la vivienda solo cuando los bomberos o los técnicos indiquen que es seguro.
  • Ventile todo lo posible y evite que niños, personas mayores, embarazadas o personas con problemas respiratorios permanezcan en las estancias afectadas.
  • No barra ni frote el hollín en seco: levanta partículas y extiende las manchas. Si tiene que manipular restos, use guantes y mascarilla.
  • Deseche los alimentos, medicamentos y cosméticos que hayan estado expuestos al humo o al calor.

Limpieza profesional del humo y el hollín

En Ozono3 limpiamos a fondo continente y contenido tras un incendio: retiramos el hollín de todas las superficies, limpiamos textiles y tapicerías y eliminamos el olor a humo con tratamientos de choque con ozono y neutralizadores de olor. Trabajamos en Madrid y Comunidad de Madrid, también para compañías aseguradoras.

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